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Festival International des Musiques Andalouses Rabat. 2024. Una crónica desde el corazón. Por Pedro Burruezo

Pedro Burruezo estuvo actuando en el Festival International des Musiques Andalouses en Rabat, Marruecos. El certamen se llevó a cabo del 4 al 7 de julio y participaron músicos marroquíes, portugueses y españoles. Burruezo nos cuenta la experiencia en primera persona. Desde las bambalinas y también desde el público. La organización del evento fue a cargo de la Association Ribat al-Fath pour le Developpement Durable. Una organización que se saldó con un sobresaliente. El lugar del concierto y la decoración, un diez sobre diez. La Nur Camerata estuvo formada en esta ocasión, además de por el propio Burruezo, por: Berna Jones (violín), Robert Santamaría (qanun), Jordi Ortega (violonchelo), Jordi Rallo (percusiones).

La música es el arte más directo, entra por el oído y va al corazón… Es la lengua universal de la humanidad

Astor Piazzolla (1921-1992)

Han sido 4 días muy intensos. Ensayos, conciertos, conocer y charlar con nuevos amigos y músicos extraordinarios, viajes… Voy a intentar hacer un resumen breve porque, en realidad, necesitaría un libro entero para explicarlo todo.

RABAT, UNA CIUDAD BELLÍSIMA

Rabat es una ciudad bellísima. Sorprende lo cuidada que está la capital de Marruecos. Calles limpísimas, unos jardines excelsos, una medina con unas murallas preciosas… Pero lo mejor es su gente. En la medina estuvimos buena parte del tiempo. Comprando, comiendo, paseando… Una población muy amable y muy hospitalaria. La hospitalidad marroquí es proverbial.

RELAJANDO QUE ES GERUNDIO
En la primera jornada en que llegamos a Rabat, fui a hacer la oración de la noche a la mezquita más próxima al hotel, la mezquita as-Sunna. Un templo bellísimo por fuera, exquisitamente iluminado, y espartano por dentro. Los melismas reverberados del imam sonaban tiernos y dulces en la noche de Rabat. Por la mañana, antes del extenuante concierto que haríamos y de sus ensayos previos, visitamos un hammam popular de la medina, el hammam Marasa. Lo pasamos estupendamente charlando con la población local y nuestros cuerpos quedaron limpios por fuera y por dentro, además de relajados y satisfechos.

CON SAMIRA KADIRI

Samira Kadiri

El primer día del festival, el jueves, dimos un concierto enteramente nuestro. Con todas aquellas piezas de nuestro repertorio que tienen que ver con el mundo de lo andalusí, de lo sufí, etc. El público marroquí nos acogió muy bien, como en otras ocasiones. A veces, dependiendo de lo que decía la letra, no nos dejaban ni acabar la canción y el respetable rompía a aplaudir antes del fin de la pieza, algo que no suele ocurrir en España. En la primera parte de la velada, actuó la gran cantante Samira Kadiri, con un grupo capitaneado por Aziz Samsaoui, que vive en España. Ofrecieron perlas andalusíes, joyas sefardíes y sonidos medievales. Para rematar la velada, los dos grupos ofrecimos al respetable una versión muy singular de nuestra “La Tarara se fue a Istambul”, en la que la elegante Samira cantó las partes en árabe. Inmejorable manera de sentenciar la noche. El grupo de Samira está integrado por grandes músicos locales entre los que destacamos el bellísimo sonido del ney.

FADOS Y MÚSICOS ÁRABES Y ANDALUSÍES

Al día siguiente, después de habernos dado un baño en el Atlántico y de comer en un lugar muy popular de Rabat tras haber asistido a la oración del Jumuá (en una pequeña mezquita del centro), volvimos al festival. En la primera parte, actuó Ricardo Martines y su trío de fados. Espectacular su manejo de la guitarra portuguesa. También la cantante y el guitarrista de acompañamiento hicieron un gran trabajo y se metieron al público marroquí en el bolsillo con sus fados más alegres, de un ritmo a caballo entre el pasodoble y el jazz gitano manouche. Sus versiones de las piezas de Amalia Rodrigues también fueron excelentes. Cerró al velada Fátima Zara y su grupo. Mezclaron canciones muy populares del repertorio árabe con brillantes composiciones medievales andalusíes. Fue un conciertazo. Precioso y muy, muy animado. Un sonido contundente. El público se lo pasó bomba coreando todas las canciones interpretadas.

FINAL APOTEÓSICO

El final fue apoteósico, como reconocía la prensa de la ciudad. El Grand Ensemble de Musique Andalouse de Rabat, formado para la ocasión por los grandes maestros del género de la localidad, dio un recital extraordinario. El cantante, las cinco solistas y la vibrante orquesta, formada por más de 40 músicos, muy bien dirigida por Thamil Belhouat, hizo un repaso al repertorio andalusí excepcional. Los portugueses abrieron la velada con un fado muy intenso y sentido, que recibió grandes aplausos. Burruezo & Nur Camerata interpretamos una joya andalusí tradicional, “Leylum Adyib”. Indescriptible lo sentido en mi corazón al cantar esa pieza y observar cómo era coreada por un público entregado y muy, muy cálido, que abarrotaba el recinto. Y emocionado al sentir el respaldo atrás de aquella sólida orquesta de sonidos medievales y tan nuestra (pues los andalusíes de un lado y otro del mar compartimos muchas más cosas de las que sospechamos). Inenarrable. La noche acabó con el público rendido ante la grandeza de la orquesta y de un repertorio muy bien elegido, que mezclaba sonidos pausados con fragmentos muy vigorosos. La prensa local abría al día siguiente los rotativos hablando del concierto como una velada “apoteósica”. Los periodistas tenían toda la razón. Nosotros fuimos testigos.

AMINA ALAOUI

En nuestro primer concierto, fue un placer conocer a la madre de Amina Alaoui, artista a la que he escuchado mucho y que desde hace un tiempo reside en Granada. Su mamá vino a saludarnos al acabar el recital y nos felicitó por nuestro acercamiento a lo andalusí “desde una perspectiva tan original y tan sentida”. También fue un placer conocer a Nabil que, al frente de la asociación organizadora del evento y de su equipo, tuvo detalles preciosos para este trovador de turbante y su grupo de extraordinarios músicos. En fin, regresamos a casa con la satisfacción de haber participado en un gran evento, brillantemente organizado, y seguido por un público bonito y entregado. La verdad es que en Marruecos se aprecia mucho lo nuestro y se nos trata con mucho cariño. Al-Hamdurillah.

No quiero dejar de decir que, antes del último y gran concierto de la orquesta, los músicos presentes hicimos un “duah” (petición) a la Divinidad para que todo transcurriera de la mejor manera posible. Pero no olvidamos el sufrimiento ni de los palestinos ni de todos aquellos seres que sufren la violencia, la injusticia y la crueldad. Fue, sin duda, uno de los momentos más emocionantes del viaje…

Pedro Burruezo

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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