‘La revolució amb veu de dona/Dietaris i records (1936-1939)’, de Llúcia Oliva. L’Avenç. 282 páginas. Catalán.
Texto: Conxa Parramon Codina
«Escribir todo lo que ha pasado para dejar constancia y recordarlo toda la vida». Esa era la intención que Mercè Oliva Feliu dejó escrita en su diario el 16 de julio de 1937. Casi nueve décadas después, sus reflexiones y vivencias ven la luz en ‘La revolució amb veu de dona’, un volumen firmado por la periodista Llúcia Oliva que recupera una parte de la memoria olvidada de la retaguardia de la Guerra Civil española en Cataluña.
El libro reúne diarios, dietarios y memorias de ocho mujeres que vivieron la guerra y la revolución social de 1936 cuando estaban en la adolescencia o la juventud. Son testimonios de primera mano de jóvenes de buena familia, educadas y de arraigadas convicciones religiosas, que permiten documentar el día a día de la burguesía, los pequeños empresarios, los religiosos, los pequeños propietarios agrícolas y los comerciantes: sectores sociales convertidos en objetivos prioritarios de los comités antifascistas de la CNT-FAI en su intento de abolir las clases sociales y su lucha contra la Iglesia católica para construir una sociedad laica.
Los escritos reflejan el trastorno que supusieron para sus vidas los acontecimientos posteriores al 19 de julio de 1936, que lo cambiaron todo de la noche a la mañana. En pocos días, las protagonistas pasaron de una existencia cómoda a una realidad marcada por el miedo, el hambre y el horror ante la violencia de la que eran objeto. Las páginas muestran el impacto emocional que sufren al ver a sus familiares asesinados, la imposibilidad de ir a la escuela, la lucha cotidiana por conseguir alimentos o la pérdida de recursos y de vida social, así como la práctica de la fe religiosa en la clandestinidad.

Esta obra contribuye a llenar un vacío historiográfico significativo sobre la Guerra Civil al centrar su atención en la experiencia de las clases acomodadas en la retaguardia republicana tras la insurrección militar y como consecuencia de la revolución social. Se trata de un trabajo de investigación riguroso en el que cada relato va acompañado de una introducción histórica para situar al lector en el contexto, así como de un prefacio sobre el momento histórico. Al final se incluye un apunte biográfico que recoge la trayectoria de todos los personajes que aparecen en el texto.
Aquellos años de privaciones dejaron una huella indeleble en las mujeres que nos descubren su vida. Pese a su juventud, la persecución de la que eran objeto sus padres y hermanos –o, en algunos casos, el asesinato– las convirtió en cabezas de familia y tuvieron que hacerse cargo del sustento de los suyos, tal como explican la propia Mercè Oliva o Lucía de la Esperanza, la madre de la autora, o Maria Canals, de Molins de Rei, que tuvo que ir a reconocer el cadáver de su tío después de ser fusilado.
Todas explican la violencia desde el punto de vista de quienes la sufrieron: hablan del dolor de los perseguidos y de sus familias y de la impotencia ante la falta de protección de las autoridades legalmente constituidas. En esos años de revolución social en Cataluña fueron asesinadas más de 8.000 personas.
Haber sobrevivido a una guerra, independientemente del bando en el que se estuviera, marca a una persona de por vida; tras una experiencia así, nada es ya como antes, pues en toda guerra casi todos acaban perdiendo.
Más allá de su valor histórico, el libro acaba erigiéndose en un alegato y un grito contra la guerra y en un homenaje a los civiles y a las mujeres, a menudo los grandes olvidados de los conflictos armados. Como recoge esta poesía de Montserrat Pujol, insigne poeta de Molins de Rei y madre de Gertrudis Canals Pujol, una de las mujeres protagonistas de ‘La revolució amb veu de dona’.
Guardeu-nos de la plaga de la guerra
que duu tants sofriments arreu on passa;
guardeu d’aquest assot a nostra terra…
la pau l’ombregi, i al pla i a la serra
s’hi respiri l’amor per cada raça.
Ja l’hem viscut la febre envilidora
que ofega tot el bo que en l’home habita
i el fa foll i roí; no l’enamora
cap valor positiu; només enyora
satisfer la maldat que incapacita.
I corre pels carrers com una fera
famolenca de sang i de martiris;
res el pot aturar ni tornar enrere…
Li és igual calar foc a una bandera
com trepitjar, alevós, un camp de lliris.
Guardeu-nos, us preguem, d’aquesta pesta
que arrenca la moral de casa nostra
i clava al cor una punyent aresta…
El temps de vida que sabeu que ens resta
feu que el passem tranquils dins nostre sostre.
Traducción al castellano (con ayuda de IA):
Guárdanos de la plaga de la guerra
que lleva tantos sufrimientos por donde pasa;
guarda de este azote a nuestra tierra…
que la paz la sombree, y en el llano y la sierra
se respire el amor por cada raza.
Ya hemos vivido la fiebre envilecedora
que ahoga todo lo bueno que en el hombre habita
y lo vuelve loco y ruin; no le enamora
ningún valor positivo; solo añora
satisfacer la maldad que incapacita.
Y corre por las calles como una fiera
hambrienta de sangre y de martirios;
nada lo puede detener ni volver atrás…
Le da igual prender fuego a una bandera
que pisotear, alevoso, un campo de lirios.
Guárdanos, os rogamos, de esta peste
que arranca la moral de nuestra casa
y clava en el corazón una punzante arista…
El tiempo de vida que sabéis que nos resta
haced que lo pasemos tranquilos bajo nuestro techo.
Conxa Parramón Codina
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