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Recordar a Berganza. Por Oriol Pérez Treviño

Domingo, 15 de mayo de 2022

Hacerse mayor, cumplir años, significa tener que asumir el adiós de personas queridas o, al menos, muy admiradas. El viernes, el mundo musical recibió la noticia del traspaso de la inmensa mezzosoprano madrileña Teresa Berganza (1933-2022).

Tuve la ocasión de conocer a «la Berganza» el verano del año 2003 cuando, en una jugada bastante rocambolesca y también carambolesca, conseguimos que aceptara la invitación de participar en el Festival de Músiques de Torroella de Montgrí de aquel año. Hablo en plural porque hacerse mayor significa también entender que los logros siempre son mejores si son plurales y colectivos, pero también sé perfectamente cómo fue la cosa de pies a cabeza. Si algunos ahora quieren sacar pecho de un éxito personal, totalmente inexistente, también les recordaré que lo más interesante que supieron contar en un almuerzo a posteriori de su actuación fue exponer con todo lujo de detalles, acompañada de una cara de perplejidad de la mezzosoprano de las que no engañan, cuando de pequeño, entre sus hermanos, se peleaban por comerse la cabeza de pescado. ¡Tierra trágame!. No diré, por respeto al sujeto perpetrador de una de las vergüenzas ajenas más grandes que he podido vivir jamás en mi vida, lo que me comentó ella en privado sobre la grotesca cabeza de pescado y el susodicho, pero sí puedo asegurarles como con Teresa Berganza pude hablar durante horas del mundo de la música antigua, de los avances en la interpretación de la música de Antonio Vivaldi (1678-1741) llevados a cabo por Cecilia Bartoli junto a Il Giardino Armonico y también de sus experiencias como la que había realizado, en un lejano 1961 con La incoronazione di Poppea de Claudio Monteverdi en el Festival de Aix-en Provence. «Allí está toda la ópera» me dijo. «Si una ha cantado Monteverdi, ha entendido la esencia del canto, del sentido del texto, de su declamación, del cantabile, del tempo adecuado. Y por cierto», me dijo, «¿sabes con quien me las tuve a propósito de la elección de un tempo de Le Nozze di Figaro? ¡Con el mismísimo Karajan!». Entonces era cuando a Berganza le salía el papel de actriz castiza madrileña y con ese acento tan característico te decía: «yo le dije: maestro, ¿quiere que se la toque al piano? Porque yo también estudié la carrera de piano y sabía cómo tocar esa música en un piano, que es algo que muchas ahora no saben. Y cuando Karajan, tan serio siempre él, me vio tocar y los porques musicales de la elección de un tempo más vivo, me dijo. No se preocupe, que lo haremos como usted dice. Y así se hizo».

No me hagan decir el porqué, pero el recuerdo de aquel lejano mediodía-tarde de otoño del año 2003 en Palamós, donde por cierto terminé el día acompañándola yendo de compras, me ha llevado a pensar en una compositora que también tiene algo que ver con el citado Mozart. Al menos por el simple hecho que desarrolló su vida en los mismos años que el genio salzburgués. Esto es entre 1756 y 1791. Su nombre: Franziska Lebrun, de joven Franziska Danzi. Nacida en Mannheim, un 24 de marzo de 1756, ésta fue hermana del más conocido Franz Danzi (1763-1826) y esposa del virtuoso oboísta Ludwig August Lebrun (1752-1790) que acabó componiendo hasta catorce conciertos para el instrumento. Pero quiero serles sincero. A medida que he empezado a desarrollar el artículo, me doy cuenta que hoy no es el día para hablar de Danzi, sino un día para recordar las grabaciones antológicas de la Berganza de La Cenerentola, Carmen, de la música de Falla, de zarzuelas y, curiosamente, de la citada música de Vivaldi con un disco, ciertamente, especial. El dirigido por Antoni Ros-Marbà al frente de la English Chamber Orchestra. Su número del Cum dederit se erige en una auténtica música de recuerdo y agradecimiento a una de las mayores mezzosopranos de todos los tiempos que la vida me permitió conocer. Y eso hoy pesa más que ponerme a contar las desventuras de Danzi que, por cierto, fue en su época una inmensa solista admirada por todo el mundo musical. Pero esto será tema para el siguiente artículo. Hoy corresponde recordar a Berganza.

Oriol Pérez i Treviño

@Oriol676388017

 

RECORDAR A BERGANZA

 

Diumenge, 15 de maig de 2022

 

Fer-se gran, complir anys, significa haver d’assumir l’adéu de persones estimades o, si més no, admirades. Divendres, el món musical va rebre la notícia del traspàs de la immensa mezzosoprano madrilenya Teresa Berganza (1933-2022). Vaig tenir ocasió de conèixer a «la Berganza» l’estiu de 2003 quan, en una jugada força rocambolesca i també carambolesca, vam aconseguir que acceptés la invitació de participar al Festival de Músiques de Torroella de Montgrí d’aquell any. Parlo en plural perquè fer-se gran significa també entendre que els èxits sempre són millors si són plurals i col·lectius, però també sé perfectament com va anar la cosa de cap a peus. Si alguns ara volen treure pit d’un èxit personal, totalment inexistent, també els recordaré que el més interessant que van saber explicar en un dinar a posteriori de la seva actuació va ser exposar amb tot luxe de detalls, acompanyada d’una cara de perplexitat de la mezzosoprano de les que no enganyen, quan de petit, entre els seus germans, es barallaven per menjar-se el cap de peix. ¡Tierra trágame!. No diré, per respecte al subjecte perpetrador d’una de les vergonyes alienes més grans que he pogut viure mai a la meva vida, el que em va comentar ella en privat sobre el grotesc cap de peix i el susdit, però sí els puc assegurar com amb Berganza vaig poder parlar durant hores del món de la música antiga, dels avanços en la interpretació de la música d’Antonio Vivaldi (1678-1741) portats a terme per Cecilia Bartoli junt a Il Giardino Armonico i també de les seves experiències com la que havia fet, en un llunyà 1961 amb La incoronazione di Poppea de Claudio Monteverdi al Festival d’Aix-en Provence. «Allí está toda la ópera» em va dir. «Si una ha cantado Monteverdi, ha entendido la esencia del canto, del sentido del texto, de su declamación, del cantabile, del tempo adecuado. Y por cierto», em va dir, «¿sabes con quien me las tuve a propósito de la elección de un tempo de Le Nozze di Figaro? ¡Con el mismísimo Karajan!». Aleshores era quan a la Berganza li sortia el paper d’actriu de castiza madrilenya i amb aquell accent tan característic et deia: «yo le dije: maestro, ¿quiere que se lo toque al piano? Porque yo también estudié la carrera de piano y sabía como tocar aquella música en un piano, que es una cosa que muchas ahora no saben. Y cuando Karajan, tan serio siempre él, me vio tocar y los porques musicales de la elección de un tempo más vivo, me dijo. No se preocupe, que lo haremos como usted dice. Y así se hizo».

 

No em facin dir el perquè, però el record d’aquell llunyà migdia-tarda de tardor de l’any 2003 a Palamós, on per cert vaig acabar acompanyant-la anant de compres, m’ha portat a pensar en una compositora que també té quelcom de relació amb el citat Mozart. Si més no pel simple fet que va desenvolupar la seva vida en els mateixos anys que el geni salzburgès. Això és entre 1756 i 1791. El seu nom: Franziska Lebrun, de jove Franziska Danzi. Nascuda a Mannheim, un 24 de març de 1756, aquesta va ser germana del més conegut Franz Danzi (1763-1826) i esposa del virtuós oboista Ludwig August Lebrun (1752-1790) que va acabar component fins a catorze concerts per a l’instrument. Però els vull ser sincer. A mesura que he començat a desenvolupar l’article, me n’adono que avui no és el dia per parlar de «la Danzi», sinó un dia per recordar els enregistraments antològics de la Berganza de La Cenerentola, Carmen, de la música de Falla, de sarsuela i, curiosament, de la música de l’esmentada música de Vivaldi amb un disc,certament, especial. El dirigit per Antoni Ros-Marbà al capdavant de l’English Chamber Orchestra. El seu número del Cum dederit s’erigeix en un autèntica música de record i agraïment a una de les més grans mezzosopranos de tots els temps que la vida em va permetre de conèixer. I això avui pesa més que posar-me explicar les desventures de la Danzi que, per cert, va ser a la seva època una immensa solista admirada per tot el món musical. Però això serà tema per al següent article. Avui pertoca recordar a Berganza.

 

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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