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Ruben Östlund trastorna la seriedad de Cannes con la divertida «Sin filtro». Por Oti Rodríguez Marchante

Nota inicial del editor: Estamos ya en el ecuador de la 75 edición del festival internacional de cine de Cannes. Esta es la crónica 6 de Oti Rodríguez Marchante. La publicamos con su autorización expresa, ya que la ha escrito para el medio del que forma parte desde hace 4 décadas. el diario Abc

 

La película española del día era ‘La sombra de Goya’, de José Luis López-Linares, en la sección Cannes Classics

El festival está cambiando ante nuestras propias narices, y no solo porque un día esté Tom Cruise y al otro Julia Roberts, sino también, y es lo más sorprendente, porque un día hay una película española y al siguiente otra, y tras el éxito de ‘El agua’ llegó la película de José Luis López-Linares ‘Goya, el ojo que escucha’ (‘L’Ombre de Goya par Jean-Claude Carrière’). Uno está preparado para que en Cannes se deje ver y en cualquier momento una estrella de Hollywood, pero no para que se deje ver a diario cine español, como si fuera, no sé, tailandés o coreano.

A la sección competitiva saltaron ayer dos directores de peso, ambos con Palma de Oro, el sueco Ruben Östlund (que la ganó con ‘The Square’) y el rumano Cristian Mungiu (con ‘Cuatro meses, tres semanas, dos días’), y al menos la primera de ellas, la sueca ‘El triángulo de la tristeza’, que en Francia titulan ‘Sin filtro’, llegó con ganas de convertirse en la película más divertida y más desafiante y desmesurada del Festival.

Ofrece con una ligereza enorme un panorama completo de las cosas que sabemos de nuestro mundo actual, desde el poder del dinero al poder de la mujer o al poder de las doctrinas, y todo ello expuesto con finura de pensamiento, gruesa y desternillante exposición de él y ningún pudor en eso que vulgarmente se denomina pasarse tres pueblos.

La película se desarrolla en tres actos o bloques y los conductores son una joven pareja de modelos, ella y él, su discusión en un restaurante a propósito de quién y por qué paga la cuenta (al parecer, las modelos están mucho mejor pagadas que los modelos); luego su estancia en un trasatlántico de lujo, donde se incorporan nuevos y magníficos personajes, como el millonario ruso simpaticote y aún en primero de neandertal o el capitán de la nave, tan indescriptible que nos ahorramos el intento de la descripción, salvo apuntar que lo interpreta un Woody Harrelson con barra libre. Y el tercer bloque ocurre en una isla, en la que el director profundiza en las incongruencias y contradicciones del ser humano mientras que el espectador se parte de risa con la agudeza de su muestrario. Tiene el inconveniente de que dura en exceso y, además, se acaba pronto.

La rumana ‘R.M.N.’, aunque dura algo menos, no se acaba pronto; en realidad, es que empieza tarde. Mungiu cuenta una provechosa historia sobre racismo e intolerancia en un pueblito rumano y fronterizo, con su cruce de lenguas e ‘identidades’, pero entra ya hacia el final en el meollo de su relato, enredado hasta entonces en idas, vueltas y radiografías de los personajes y relaciones. La entrada en la panificadora del pueblo de tres inmigrantes de Sri Lanka es el detonante que convierte esta película de Mungiu en un espejo cóncavo del espíritu europeo y el descalzaperros de puertas correderas y rotatorias entre acogida, subvención, expatriación e infiltración.

En la película documental de José Luis López-Linares todo es bueno o muy bueno, empezando por el guion de Jean-Claude Carrière, que es también el conductor e intérprete de todas las ideas, revelaciones y conclusiones que le ofrece a la pantalla el personaje y la obra de Goya, y de refilón, también de Luis Buñuel, con quien Carrière tuvo esa grandísima historia de amor artístico. La cámara encuentra a Goya y a los goyas en un repaso entretenido y revelador, y en los lugares oportunos, desde El Prado, a Fuendetodos o a la Ermita de San Antonio, y la presencia y la voz de Carriére, ya con la expresión de quien tiene la fecha puesta para la muerte, pero también una luz, sabiduría e ironía grandiosas, hacen de este paseo goyesco un auténtico placer en estos tiempos de pinturas grises.

Sobre Oti Rodríguez Marchante

Crítico de Cine

@OtiRMarchante

About Jose

Escritor, cineasta, activista cultural y organizador de festivales de cine

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